Cuando empezaban a desfallecer las luces en el pueblo, nuestros estómagos comenzaban a hervir. Nuestros pechos sentían que había posibilidades de sentir la música, llegar hasta otro nivel; entrar en una espiral de arena, salitre, temblor, dunas y rompeolas doblado. Las horas previas habían sido intensas, dedicadas, trabajadas, estudiadas y premeditadas. Mis amigos y yo lo habíamos preparado todo a la perfección, nada podía fallar. Altavoces incrustados en la arena, tiendas, iglús, follódromos y hacerelamoródromos. La noche más corta, decían. Es mentira. Tampoco es para tanto. Pero para nosotros era la más importante del año. La Noche de San Juan. En la orilla, sentados. ¡Qué regalo! De olores ha impregnado el crepitar de las hogueras, que empezaron a hornear el perfil de tu silueta. Para leer II os aconsejo escuchar cuatro canciones, muy antiguas vale, pero cojonudas. Escuchad de Depeche Mode , Personal Jesus y Just can´t get enough . De U2 escuchábamos Who´s gonna ride yo...